Jorge Luis Borges: "Yo soy un hombre ético pero no religioso"
Una de las mentes más sabias del siglo XX quedo ciega desde los 55 años. Pero esta limitación no fue lo suficiente para que deje de publicar obras de valor incalculable. Aunque ya no contaba con la visión desde 1955 tuvo seis o siete amigos que leían para él.
La poesía, ensayo y el cuento fueron los géneros que más trabajó el escritor argentino. Siendo la poesía su mayor convicción y necesidad ante lo demás. Totalmente opuesto es el gusto por las novelas y es "porque está lleno de ripio", es decir, material inservible.
El Bonaerense siempre mantuvo su impresionante modestia hacia la valoración de su propia letra. La justificación para tremenda afirmación, con palabras del argentino, "yo quiero ser olvidado". Él no entendía porque la gente, sus lectores y no lectores, eran tan compasivos con su obra. La respuesta se encuentra en la frase de uno de sus autores favoritos, Kipling: "A un escritor le está permitido componer fábulas, pero no puede saber cuál es la moraleja".
Durante casi treinta años fue nominado al Premio Nobel de Literatura, pero su posición política se lo impidió. Esto se refleja en su testimonio: "Yo creo que Pinochet es un buen gobernante" y también considero a Videla en Argentina como "el único gobierno posible de esa época".
Es contradictorio pensar que alguien con interminable grafía tuvo que resignarse a dar conferencias, labor que le daba pavor. Antes de dedicarse a dar conferencias trabajó en una pequeña biblioteca de barrio, ganando 240 pesos mensuales. Destino o suerte, todos sus seguidores y futuros seguidores tendrán el privilegio de volver a leerlo o escucharlo aunque ya no este desde hace 28 años.